9. ¡Ese hombre es mío!
León Hernández
De lo único que tal vez no podría regresarle a Judith es la casa que compré para mi madre y mi abuela. Significaba mucho para mi que tuvieran un techo donde vivir, al menos ya no estaríamos como antes cuando la preocupación de conseguir el dinero para la renta nos quitaba el sueño cada final de mes. Ahora sólo tenía que trabajar para subsistir, lo único que sabía hacer era arreglar autos por lo que llamé a mi amigo, el dueño del taller que antes me rentaba para que lo hiciera de