31. Que todos sepan que estamos juntos
[Ximena Carbajal]
Cuando entramos al comedor de la empresa, sentí como todas las miradas de los empleados se posaban sobre nosotros, dejaron de comer y el pánico se apodero de mí, pero León apretó con suavidad mi mano, me miro con ternura y caminamos hasta la barra donde sirven la comida. Hicimos fila como los demás empleados. A la vez me sorprendió y extraño como es que León no tiene ningún prejuicio como los otros propietarios, socios o ceos de otras empresas, en su vida se mezclarían con sus