Llegó el día de la boda, en la mansión Pétrov el caos reinaba por todas partes, pues las mujeres estaban encargadas de preparar a Jessa y los hombres a Alexander, pero Dominik iba y venía de un lado a otro hasta que su novio Mijaíl le reclamo.
—Basta Dominik por favor, estás poniendo nerviosos a todos y ya no quiero que vayas a observar a Jessa déjala tranquila, tú debes estar aquí conmigo, somos los padrinos caramba
Alexander ignoraba esa conversación, puesto que ni siquiera pudo bañarse solo