Al amanecer quien despertó primero fue Alexander, la tenía abrazada de cucharita y ella su cabeza en su brazo seguía dormida todavía, comenzó a acariciarle su cabello, recordaba cuando la hizo suya, lo que le dijo con tanto amor, que era suya solamente suya.
—Eres mía Jessa, solo mía, tu amor es mío, tu cuerpo es mío y yo soy tuyo, solo tuyo, mi amor es solo para ti amor, quisiera darte todo lo que desees, no nada más lo material, creo que te amé cuando te conocí
La apretaba un poco contra su