capítulo docientoa cuarenta y cinco
—Gracias por disculparte, Adam. Es muy valiente de tu parte saber que cometiste un error, y tampoco te culparia si estuvieras a la defensiva despues de todos esos rumores, al parecer la gente no se calla ni siquiera cuando alguien cambia su forma de ser y comienza a ayudarlos, parece igaul que en el mundo humano, tan hipocritas.—Susurró más para ella que para el las últimas palabras—Además, yo tambien los estaba observando, queria ver que no fueran espias o incluso peor, niños bonitos que quiere