capitulo noventa y seis
Los días pasaban con gran encanto, y parecía ser que ese mes era una encantadora fiesta para la manada, y todos los pueblerinos estaban mas que contentos con esa idea, era una buen excusa para formar el descanzo que tanto querían de tanta guerra y matanza, además de las feas sorpresas por parte de los desconocidos que se metieron en el territorio. La desconfinza aún perduraba, el gemelo de la malvada bruja hibrida les daba mala espina, era aquello que no sabían explicar pero el sentimiento de ex