Días después del suceso, April consiguió convencer a Abdel de entrenar con los novatos como si ella fuera una loba como ellos. Por lo que desde ese momento comenzó a levantarse a las cinco de la mañana para prepararse y estar lista para el entrenamiento a las cinco y media en punto. A pesar de la extensa manada que era Ricoparis, los que se anotaron ese año para ser guardias fueron pocos, con ella tan solo eran doce y se supon