Capítulo cuarenta

Acarició su mejilla con ternura, viendo los ojos del contrario tal dilatados que apenas podía ver sus hermosos ojos dorados. El ambiente se sentía dulce al igual que el olor que predominaba entre ellos, las suaves telas de la sabana cubrían la mitad de sus cuerpos desnudos. El más joven largaba suspiros al sentir como una mano áspera y cálida se aventuraba a acariciar su espalda con ternura, el mayor amaba ver como el omega se estremecía con un solo tocar de sus dedos. Las manos del mayor gen

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