Capítulo ciento treinta y uno
Era un día totalmente triste, los cuerpos queridos estaban enterrados bajo tierra, y aún que la ceremonia improvisada no fuera la real, estaba un poco aliviada de que al menos sus cuerpos en fisico no sean mas lastimados o abandonados a su suerte de una forma totalmente cruel, por suerte las costumbres de las tres manadas y de sus actuales alphas eran muy morales, no se fueron de ahí sin terminar de despedirse de todos, incluso de los desconocidos. Los alphas se encargaron de sañludarse con un a