Ellos recorrieron la manada alrededor de cuarenta minutos, era lo máximo que podrían hacer, pues estaban tan ancianos de poder ver a los pobres pequeños que aún se encontraban sin familia que ni siquiera se dignaron a ver la belleza de ambiente en la que se encontraban, pero no los culpaban, muchos de la manada los veían pasar hablando amenamente, incluso se olvidaban que eran los importantes acompañantes de el alpha y a veces se unían a las conversaciones con las personas que iban trabajando.