El sabor de su piel, el calor de su boca contra la de ella, todo la hacía arder de deseo. Alison sentía cómo sus piernas se debilitaban con cada beso, con cada caricia de Zane. La forma en que él la levantó en sus brazos, cargándola como si no pesara nada, la dejó sin aliento. Sabía lo que vendría a continuación, y su cuerpo temblaba de anticipación.
Zane la llevó hasta la cama, con una mezcla de urgencia y control comenzó a retirarse cada prenda hasta quedar desnudo. El deseo entre ellos crecie