Korín
¡No puedo creer lo que acaba de ocurrir! ¡Demonios! Estoy terminando de colocarme el vestido en el baño y tratando de arreglar un poco mi cabello para que los demás no se percaten de que acabo de tener sexo.
—Eres hermosa, Korín.
Giro la vista y veo a Zack observándome recostado a la puerta con los brazos cruzados.
— ¿Qué haces allí parado? Pensé que ya te habías ido.
—No quería irme sin antes despedirme como se debe —se acerca a mí y trago grueso.
— ¿Qué… qué quieres decir? —inquiero tar