Lanza su cabeza hacia atras, alejandose, Ann apoya su cabeza en su pecho, tomando un pene en cada una de sus manos mientras jadea, soltando palabras inteligibles.
-Detente, detente, por favor, Jonathan, detente- Pide Ann a gritos.
El movimiento entre sus piernas se detiene, pero el hombre no se aparta, sigue grabándose su olor en su mente.
Un par de dedos calientes alzan el rostro de Ann, buscando su mirada.
- ¿Estas lista?- Pregunta.
Descansa nuevamente su peso encima de Jonathan, que perm