Aunque quería una respuesta, no esperaba tal cinismo, lo había prometido, le mintió en la cara.
Agarro con ira la bandeja, lanzándoles toda la comida que allí yacía, entre esos un té caliente que fue a parar a la blanca piel de Ann, al caer en la sabana y traspasar la tela.
-De verdad que eres un maldito imbécil, no haces ni una sola bien- Le reclamo la mujer para luego verla levantarse y salir al baño, tapándose únicamente con la cobija.
-Además Jonathan- Escucho que Nicolae le hablo, haciéndo