Capitulo 24
Llegue a mi habitación designada entre al baño y llore amargamente por un buen tiempo, salí del largo baño con mis energías totalmente drenadas, sin darme cuenta estaba amaneciendo, me pare en la ventana francesa que había en el cuarto mirando nacer el nuevo día. Me reí de mi mismo con ironía ¿En verdad pensaste que esa mujer iba a preferirte a ti? ¡Qué tonto eres Agustin Conrado! Eran las cinco de la mañana, me disponía a dormir, quería olvidar todo por un momento, olvidarme que por un momento