Victor regresó a la ciudad sin detenerse. Ni siquiera tuvo tiempo de asearse. El polvo se aferraba a su ropa y sus manos aún llevaban las marcas del trabajo, pero nada de eso importaba ahora.
A pesar de todo… de la distancia entre ellos, de las palabras duras, de las silenciosas decepciones… su padre seguía siendo su padre.
Y en lo más profundo, Victor todavía lo amaba.
Su padre nunca lo había odiado realmente. Solo se había sentido decepcionado… decepcionado por las decisiones que Victor había