Victor regresó a su casa sintiéndose completamente agotado. Cada paso hacia su dormitorio se sentía pesado, como si el peso del día se aferrara a él. Apenas se había dejado caer sobre la cama cuando su teléfono sonó de repente.
Miró la pantalla.
Era su padre.
Victor frunció ligeramente el ceño. Siempre que su padre llamaba, normalmente significaba problemas o críticas. Por un momento dudó, mirando el teléfono que sonaba como si esperara que se detuviera por sí solo. Pero después de unos segundo