Maya entró sola en la instalación médica.
Sin armas. Sin refuerzos visibles. Solo ella y la oscuridad delante.
Dentro, la instalación estaba en confinamiento total. Puertas selladas. Luces en configuración mínima. Sombras por todas partes.
El juez Wilson apareció desde la oscuridad.
Le estaba apuntando con un arma. Pero estaba sonriendo.
"Bienvenida, Maya", dijo. "He estado esperando este momento durante mucho tiempo."
"¿Dónde está Leo?" preguntó Maya.
"A salvo", dijo Wilson. "Ven. Bella quiere