El corazón de Maya golpeaba contra sus costillas cuando Marcus terminó la llamada. Las palabras del guardia nocturno aún resonaban en sus oídos.
Un paquete. Su nombre real. Sangre en la caja.
No esperó a que él hablara. Se dio la vuelta y caminó directamente hacia la puerta principal, sus pies descalzos silenciosos sobre el frío mármol. Marcus tomó su brazo suavemente pero con firmeza.
“Maya, espera. Deja que mi equipo lo revise primero.”
Ella se apartó, con los ojos ardiendo. “No. Esto es sobr