86.No quiero que te alejes.
Alejarse de ese restaurante era todo lo que Gregory deseaba hacer, eso y estar con su prometida a quien seguía sujetando de la mano en espera del auto, su mirada estaba perdida, pero escuchar la suave voz de Chiara era reconfortante, lo hacía sentir seguro y en ese momento era lo que más necesitaba
—Iremos a un departamento cercano — fue la respuesta que él le dio, aunque lo más correcto hubiera sido decirle que la llevaría a uno de los departamentos que su padre usaba al quedarse en la ciudad.