Mundo de ficçãoIniciar sessãoArthur bajaba la mirada para verla a sus fríos ojos azules como el océano; usualmente irradiaban simpatía, pero en ese momento todo lo que mostraban era a indignación de Charlotte, la cual él comprendía sin duda. Si era cierto lo que había sucedido allí en su departamento, que los cazadores especialmente contratados por Virginia allanaran su morada y se llevaran unos niños le parecía un acto atroz y maquiavélico, fue







