Capítulo 28.

Después de ver a mi hermano en el hospital, es otro motivo para llorar. Pero esta vez, de alegría. Me ha pedido disculpas por las horribles cosas que me dijo bajo presión de gente pagada por Laura. Hago lo mismo, porque entiendo que fui muy estúpida al creer que él sería capaz de pensar tantas cosas horribles sobre mí. Además, si realmente quiero vivir en paz, será mejor dejar todo en el pasado. Debí imaginarme que si su padre (el dichoso polít

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