Lilian y Sandra volvieron en sí después de que les pusieran unas sales aromáticas.
—¿Dónde está? ¿Dónde está mi nieto?
—Debe tranquilizarse Sandra, la persona que vio se llama Mario, es mi nuevo socio italiano.
—¿Socio, italiano? No me vengas con esas gilipolleces, ese hombre es mi nieto, como no lo voy a conocer si yo le he cambiado los pañales cuando era tan solo un crío.
—Shhh puede escucharla, no quiero que se entere de lo que pensamos, nos tachara de locas, al parecer no recuerda nada.
—Hi