Teo se quedó callado, claramente su padre lo estaba chantajeando, pero en algo tenía razón, en Sicilia, entre los miembros del consejo, la palabra era lo que más valor tenía, y no podía dejar en mal a su padre, que se había esforzado durante años por hacerse un nombre y ganarse el respeto de los demás miembros.
—Está bien padre, aquí seguiré.
Elena se levantó furiosa, todavía no creía que el chico la hubiera dejado ahí sola y desnuda después de sentirse satisfecho y se había marchado como si na