Ana se perdió por un momento en esa profunda mirada, después de un momento reaccionó.
—¿Qué pasa? —Preguntó al verlo tan cerca, lo hizo para romper el momento.
—No, nada. —Contestó retrocediendo.
—Me voy, tengo que revisar los contratos.
—La cuenta del banco se quedará como la tienes, es para nuestros hijos.
—Como quieras. —Antón no quería reconocer que le dolía si indiferencia.
Ana dio la vuelta para dirigirse hacia su oficina, él solo se le quedó viendo, había demasiadas dudas, no tenía claro