La oscuridad invadió el almacén en un segundo.
Stephanelle apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando una mano se cerró alrededor de su muñeca.
—No te muevas —murmuró Ben cerca de ella.
Sintió que sus hermanos se acercaban. En medio de la oscuridad, podía escuchar sus respiraciones y el ligero roce de sus ropas.
Diego, por su parte, se había colocado delante de Evelyn.
—Todos mantengan la calma.
De repente, un ruido metálico resonó en el almacén.
Stephanelle dio un respingo.
Entonces, una luz se e