El silencio que siguió a aquellas palabras heló a todos.
Stephanelle se giró de golpe.
—¿Quién dijo eso?
Nadie respondió.
Sus hermanos intercambiaron miradas desconfiadas. Ben fue el primero en reaccionar. Sacó su arma y recorrió el pasillo con la mirada.
—¡Muéstrate!
Pasaron unos segundos.
Entonces, unos pasos resonaron al fondo del pasadizo.
Lentos. Irregulares.
Poco a poco, una silueta apareció entre las sombras.
Stephanelle abrió los ojos de par en par.
—¿Abuelo?
Era George.
Avanzaba con di