Después de dejar el hospital, la memoria de Xavier estaba llena de la cara de la joven que encontró en el hospital.
En su mente, ese bello rostro se cruzaba poco a poco con una vaga silueta. Sin embargo, cuanto más pensaba en ello, más parecía estallar su cabeza, le dolía mucho.
Se apretó en la sien, cerró los ojos negros con fuerza y respiró lenta y profundamente.
Estaba seguro de que nunca había visto a esa mujer antes. No había perdido la memoria.
Hoy, fue al hospital para que lo examinaran.