Mundo de ficçãoIniciar sessãoÉl se marchó sin que pudiese hacer nada por detenerlo, cogió el coche hasta Sevilla, y luego un vuelo hasta Austria, mientras yo me iba a casa, me preparaba para ir a trabajar y me marchaba. Era lunes, comienzo de semana, y debía volver a la realidad.
Pensé que él no me escribiría, que no se acordaría de mí, que tan sólo había sido una cosa tonta del verano, pero para mi sorpresa, él me escribía







