Aurel arrugó su pequeña nariz de botón al percibir aquel aroma delicioso entrar por sus fosas nasales
—¿Hueles eso? —le preguntó al rubio, haciendo que este se detenga y asintiera
—Coco... Y ¿café? —respondió con una pregunta en lo último, a lo que el castaño asintió — Están cerca
Aurel asintió nuevamente, no quería levantarse e ir a perseguir tan embriagante olor a café recién salido para tomar hasta la última gota
—Ahm, es tan irritante tener que ser un estúpido omega que quiere ir tras ese o