PUNTO DE VISTA DE DUNCAN
En cuanto salí del garaje, apreté el volante con tanta fuerza que se me pusieron los nudillos blancos.
Enojo ni siquiera era la palabra adecuada.
Estaba furioso.
Toda la noche había sido un maldito error.
Lucas. La fiesta. La escena. Ella en el suelo.
Yo no era de los que se metían en asuntos que no me incumbían, y menos aún si se trataba de Lucas. Regresaba de una gala benéfica cercana cuando lo vi. Un segundo me iba, al siguiente estaba viendo cómo un imbécil la empuj