DEBBY
Me duele todo el cuerpo, las piernas me siguen temblando y el hormigueo que me recorre no ha parado. Mi corazón sigue latiendo frenético, todo me da vueltas, el miedo me invade y solo quiero que esto se trate de una pesadilla. Mis ojos se llenan de lágrimas, no quiero perder a mi hijo y, por supuesto, no quiero someterlo al rechazo de su propio padre. Ahora mismo, la incertidumbre me asfixia.
Luego de que le confesara a Rupert que tengo un hijo de él, corrí al baño y he estado dentro de l