Capítulo 41
PUNTO DE VISTA DE ROOSEVELT
—Mamá, ¿por qué me aprietas la mano tan fuerte?
Parpadeé y miré hacia abajo, hacia Lorna. Caminábamos por el sendero de piedra en el Parque Sempione. El sol del sábado por la mañana era brillante y cálido, pero mis dedos se sentían fríos.
—Lo siento, bichito —susurré, aflojando el agarre en su mano. —Estoy un poco nerviosa.
—¿Por qué? —preguntó Lorna, con sus ojos oscuros mirándome con curiosidad. —¿Es malo el señor del trabajo?
—No, bebé —dije rápidament