Capítulo 17
—Ponte de rodillas.
Ni siquiera se molestó en gritar; aquella orden baja y áspera me impactó directo en el corazón, recorriéndome la espina dorsal antes de que mi cerebro pudiera procesarla.
Zyran se alzaba sobre mí, con la mirada indescifrable y devorándome con los ojos.
La alfombra me raspó las rodillas desnudas dejándolas al vivo; las fibras se ensañaban con la piel que ya me dolía de antes. El calor que emanaba de su cuerpo me golpeaba el rostro mientras yo mantenía la vista fij