Capítulo 14
Me quedé mirando la maleta tirada en el suelo. El golpe fuerte resonó en el dormitorio silencioso.
Levanté la vista hacia Zyran; su pecho ancho subía y bajaba rápidamente. Las venas del cuello estaban tensas, la mandíbula apretada y rechinaba los dientes con fuerza.
—Vas a desempacar esta maleta —repitió Zyran, con la voz peligrosamente baja. —Dormirás en esta cama y sonreirás para las cámaras. No voy a dejar que salgas por esa puerta y me hagas quedar como un tonto.
Mis puños se ce