Mientras conduce en dirección a la casa de sus padres, Ava siente el corazón latir tan fuerte como el de una niña que se perdió y ahora estaba regresando a casa. Cada kilómetro recorrido parece apretar más su pecho, como si la ansiedad ganara peso dentro de ella. Sus manos firmes en el volante demuestran lo nerviosa que está.
Respira hondo, intentando mantener el control. Era eso lo que había esperado durante semanas. Meses, en realidad. Volver a ver a sus padres, contarles que estaba viva y pe