Al ver a Ava cruzar la puerta, Hector siente su corazón acelerarse, no por susto ni por nerviosismo, sino por algo que ahora era capaz de reconocer con claridad. Por un instante, el tiempo parece desacelerarse. La forma en que ella camina, la manera serena en que sonríe, incluso la presencia sutil de Estelle a su lado, todo aquello compone una escena simple, pero que para él tiene un significado profundo.
Era como si, por primera vez, comprendiera de verdad lo que estaba sintiendo. No era solo