Una enorme mansión apareció a mi visión, mientras que Daniel me toma la mano y me hace ademán para que tome su brazo. La mansión destaca en medio de exuberantes jardines y una entrada imponente. Los pilares de mármol flanquean la puerta principal, y un señor nos recibe amablemente. El interior de la mansión grandes ventanales dejan que la luz tenue proveniente del exterior entre, los techos altos con elaborados frescos y lámparas de cristal deslumbrante añaden un toque de opulencia al ambiente.