En la mañana de la semana siguiente, Rafaela terminó recibiendo un cronograma directamente de las manos de Ethan, sobre los lugares a los que debía acompañar a Eva.
—No la apures ni la contradigas. Quiero que todo lo que ella desee sea acatado —dijo, sin mirarla a la cara.
—Está bien.
—No te preocup