Al llegar a la casa de su padre, lo encontró sentado en su despacho. Adam fingía leer un libro cuando el hijo entró. Sabía que Ethan aparecería allí en cualquier momento.
—Veo que fue más rápida de lo que pensé —comentó, sin apartar los ojos del libro.
—¿Por qué hiciste eso? Dime, ¿qué ganas amenazando a la madre de mi hija? —preguntó Ethan, nervioso.
—Solo estoy haciendo lo correcto.
—¿Lo correcto? —bufó. —¿De verdad crees que apartar a una madre de su hijo es lo correcto?
—Por el amor de Dios