Reflexionó un poco sobre lo que acababa de escuchar. Desde el momento en que decidió poner a Eva en aquel lugar, quería que pagara en vida lo que había hecho, jamás pensó o deseó su muerte, pues su intención desde el principio era solo prevenir que hiciera daño a alguien más.
—Está bien, pueden cremarla y arrojar sus cenizas al mar.
—De acuerdo, señor, haremos lo que pidió. Una vez más, nos disculpamos por lo ocurrido.
Al colgar el teléfono, vio a Sofía acercarse.
—Ethan, ¿está todo bien? —Notó