La idea de Kate era maravillosa, sería el comienzo de la solución a sus problemas. Ya no habría motivos para quedarse en Estados Unidos.
¡Espera!
La idea de que ya no hubiera motivos para quedarse en Estados Unidos hizo que sus manos temblaran y, de repente, hasta comenzó a sudar.
Sus últimos dos años en ese país habían sido tan buenos, y además había logrado hacer la mejor amistad que pudiera imaginar. Después de Aurora, Kate había sido la mejor amiga que tuvo en la vida. Se entendían y se comp