Saliendo de aquel lugar con los ojos llenos de lágrimas, se juzgaba mentalmente por haberse dejado llevar hasta ese punto.
—¡Sofía!
Ethan gritaba, viniendo detrás, ya a punto de alcanzar el elevador.
—¿Qué quieres? —preguntó, dándose cuenta de que no podría huir de él.
—¿Estás llorando?
—Déjalo así —pidió, presionando el botón del elevador—. Esto siempre pasa cuando decido decir lo que pienso —explicó.
Odiaba que las hormonas del embarazo la dejaran así, tan vulnerable frente a otras personas.
—