— ¿Estás llegando recién? —Se sorprendió al ver a Ethan esperando, sentado en su escritorio.
— Sí, me retrasé un poco, lo siento.
Ethan no pudo dejar de notar que sus ojos estaban bastante hinchados, como si hubiera estado llorando.
— ¿Pasó algo?
— No, todo está bien.
— ¿Estás segura? —insistió.
— Sí, lo estoy. ¿Puedes salir de mi lugar? —pidió educadamente.
— Solo estaba sentado aquí porque te esperaba —se levantó.
— ¿Necesitas algo?
— Sí, quiero que visites un apartamento conmigo.
No quería sa