Inmediatamente, Ethan se alejó de Sofía al ver que su padre, Adam Smith, acababa de entrar por la puerta.
— ¿Estoy interrumpiendo algo? — preguntó Adam, notando la cercanía entre ambos.
— No, claro que no — respondió serio —. Aun así, no me gusta que entren a mi oficina sin tocar.
— Quería avisar, pero no encontré a tu secretaria en su lugar — el hombre miró a Sofía con aire altivo, haciendo que esa frase se interpretara de un modo diferente.
— Buenos días, señor — saludó ella, algo nerviosa —.