Una vez más, eso estaba sucediendo. El entorno, el aroma de su perfume, el contacto y la química, que no importaba lo que dijera, no podría negar que existía allí.
En ningún momento, Ethan separó sus labios de los de ella, porque sabía que Sofía podría decirle que parara.
Si ella decía que parara, tendría que hacerlo. Sin embargo, de ninguna manera su cuerpo quería detener eso y por la forma en que ella correspondía al beso, tampoco parecía querer que eso terminara.
Sin importarles dónde estaban