—¡Disculpe! —Pidió, cerrando rápidamente la puerta. Al darse cuenta del error que acababa de cometer, corrió de vuelta a la sala con la mano en la garganta, tratando de evitar que su corazón saliera por la boca. Pasaron apenas unos minutos cuando Ethan apareció, vestido como un verdadero ejecutivo.
—¿Qué estabas buscando? —Preguntó calmadamente.
—La cocina —respondió Sofía.
—Ah, claro, olvidé mostrártela.
Se acercó a una pared decorada con listones de madera y la tocó. La pared comenzó a moverse