28. Capaz de entregar el alma
Sin más su corazón se quiebra en mil pedazos.
Agatha se mantiene hablando, pero no la entiende. El alrededor se detuvo para hacerle daño, y la fortaleza de Elena una vez más se esfuma.
Los recuerdo con su madre desde qué tiene uso de razón van golpeando su mente a medida que pasan los segundos. Aunque no mueve ni un sólo gesto; las lágrimas caen por si solas y en silencio.
Sólo eran ellas dos. No recuerda nada de Italia, y de aquel lugar qué su madre le prometió visitar. Su vida está aquí en Es