Inhaló profundamente. Ella estaba poniendo a prueba su paciencia, había hasta cierto punto que él podía soportarlo. Después de todo, era un hombre.
—¿Estás jugando conmigo? —el refunfuñó, sus intensos ojos mirándola.
Flor sonrió tímidamente y continuó acariciando su labio inferior. Dejó que sus ojos acariciaran libremente su rostro, deslizándose desde sus tonos ardientes hasta sus labios antes de encontrarse con su mirada nuevamente.
—¿Por qué habría de hacer eso? —preguntó inocentemente, pa