Cerró la puerta y soltó su boca para cerrar la puerta.
—¡Otra vez no! ¡Suéltame! —ella gritó sólo para que él caminara hacia el sofá mientras él la desechaba en él.
Ella rebotó una vez antes de intentar ponerse de pie, pero él colocó su rodilla al lado de su cadera bloqueando su escape y se inclinó, lo que la hizo retroceder. Las luces también estaban apagadas como ayer y eso la estaba asustando.
—¡¿Qué le dijiste que quería castigarte?! —preguntó Draco con calma, mirándola mientras una de sus